Café: el desafío Agroecológico del sureste mexicano

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Por Mtro. José Roberto Sosa Uc/ Director Ejecutivo de la empresa tabasqueña Tacaná Café de Altura.

Correo electrónico: robertososauc@hotmail.com

Expreso, americano, capuchino, lechero, y algunas otras variedades, un buen café es indispensable para alertarse en las mañanas, al menos es lo que dicen los amantes de este grano. Alrededor de una taza de café, hay muchas historias. Y una de ellas es la forma en que llega hasta nuestras manos.

La siembra del café, ha sido un medio de producción agrícola para las comunidades campesinas e indígenas, desde finales del siglo XVII1. Se ha convertido en uno de los principales medios de cultivos para el país, generando ingresos monetarios importantes a la economía, pero además ha logrado la inclusión y agrupación de comunidades a lo largo de los años, al relacionarse con la identidad de los pueblos, su forma de vida y su comunidad.

Los principales actores de este cultivo, son los integrantes de las comunidades indígenas, cuya actividad alcanza el 70 por ciento de la producción nacional de café1; además de ayudar con la entrada de ingresos al país.

Otros de los beneficios es el apoyo a la preservación de la pluriculturalidad y biodiversidad que existe en la nación mexicana.

La producción de café forma parte de la cultura de las comunidades cuya economía gira en torno a este grano, e impacta directamente en la preservación del medio ambiente. Las comunidades productoras de café se encuentran principalmente en zonas montañosas, rodeadas de selvas y bosques tropicales. El café de altura, necesita de los bosques, para protegerse del sol y de las selvas tropicales, para ser poseedores de un excelente cuerpo y aroma.

Son más de 100 especies de cafetos que se registran en el mundo. Pero las más empleadas son la tipo robusta y arábiga. La variedad arábiga, cosechada en las zonas altas, posee un exquisito aroma, es suave, y agradable para degustar y logra una buena digestión. Mientras que la robusta, es mucho más cargada, su olor no es tan bien percibido por el olfato, y contiene mucha más cafeína.

Los cafés de altura al estar rodeados de vegetación, son protegidos del sol por la sombra de los árboles, por lo cual se evita que los cultivos se expongan por horas prolongadas al sol. Al ser cultivados bajo sombra, se incrementan los índices de humedad manteniendo una temperatura baja y estable.

Durante el invierno, la zona arbolada funge como capa protectora para el café, evitando las heladas de forma directa. Por lo tanto, beneficia en el desarrollo adecuado de las cerezas en su maduración y desarrollo de sus sabores.

Al cultivarse los cafés de altura entre árboles de la región, se brinda la suficiente vegetación para que los cafetos se desarrollen de forma adecuada.

Las plantas que se cultivan en las zonas montañosas altas son de denominación arábigas en su mayoría, donde las condiciones agronómicas y climatológicas brindan cafés de calidad. La altura impacta directamente en el tamaño, forma y sabor del café, y se cultivan a partir de los 800 metros sobre el nivel del mar y pueden llegar hasta los 2100 m s.n.m., por ello son conocidos coloquialmente como “cafés de alturas”, teniendo un impacto relevante en la preservación del medio ambiente.

Investigación para emprender

En 2017 se identificaron muchas necesidades y problemáticas sociales que atravesaba el estado de Tabasco. Por lo que se decidió emprender un negocio con perspectiva social, en el que otorgara una retribución justa y digna al trabajo de los agricultores de café; de esta forma nació el proyecto “Tacaná, Café de Altura”, que ha consistido en desarrollar la inclusión económica-social desde una perspectiva empresarial y con ello proteger los derechos humanos de la comunidad productora; buscando siempre el beneficio del campo productor.Para esta tarea se trabaja con los caficultores de la comunidad El Recreo, Amado Nervo y El Prado en Yajalón, Chiapas. El Cielo Paraíso de Tumbalá, Chiapas, Tzajalá de Chilón, Chiapas, así como de Tapijulapa, Tacotalpa en Tabasco.

Realidad del Café en México

La producción de café conlleva grandes beneficios sociales y económicos para nuestro país, generando una economía circular y preservación de nuestras culturas, sin embargo, el panorama de la producción y comercialización de café sigue estando lleno de incertidumbre para nuestros productores.

Actualmente, México ocupa el onceavo lugar en producción de café1, en años anteriores se ubicaba dentro de los primeros cinco lugares, por detrás de países como Brasil, Colombia, Indonesia y Vietnam2.

Es increíble que, al ser un país potencialmente productor de café, este no se ha podido desarrollar sustentablemente, es decir, si bien se ha mantenido la producción de café por muchos años, sigue generando problemas severos al campo productor. Problemáticas que impactan directamente en: pobreza, marginación, abandono del campo agricultor, sentimientos de inseguridad e incertidumbre a los productores, pérdida del sentido de pertenencia entre el agricultor y su tierra. El sector también ha sido fuertemente golpeado por la deforestación.

Al ser una cadena de producción agrícola que no se ha podido desarrollar sustentablemente, ha generado que las comunidades productoras abandonen este cultivo, sustituyéndolo por otro, buscando su supervivencia. Muchos cambiaron de giro y ahora se dedican al maíz.

Existe una preocupación que en lugares donde las condiciones climatológicas y agronómicas son las ideales para cosechar cafés de altura, estén siendo sustituidos por las milpas de maíz (como se aprecia en la fotografía), y en los sitios en los que debería haber cafetales hoy sean milpas de maíz. La sustitución del café está trayendo un impacto alarmante a la preservación de la biodiversidad y medio ambiente, teniendo un impacto directo en la deforestación, pues el producto sustituto debe cultivarse sin árboles a su alrededor, caso contrario al cultivo de los cafés de altura.

Foto del autor, en Yajalón, Chiapas

Sin embargo, el impacto de la sustitución de los cultivos no termina ahí, sino está acarreando consecuencias relevantes en la migración de las comunidades, pues al buscar otros medios de ingresos monetarios que permitan su subsistencia, toman la decisión de abandonar su comunidad, sus raíces, y costumbres por mejores oportunidades fuera de ella.

Como hemos identificado, el café ha sido un medio de producción histórico para nuestras comunidades indígenas formando parte de su cultura e identidad. Sin embargo, a pesar de ser un producto potencial en valor económico que este pudiere generar, no se garantizan los precios de compra justos o ingresos efectivos a favor del productor, ni mucho menos el desarrollo sustentable económico-social de la comunidad.

Al no dar el verdadero valor al trabajo de los productores, genera una serie de consecuencias a la cadena productiva, y detona una serie de problemáticas económicas, sociales, culturales y ecológicas.

Actualmente, la producción de café en México es preocupante, porque a pesar de ser un producto potencial, no se garantiza la sustentabilidad de las comunidades cafetaleras, y son ellos los más afectados.

Foto del autor, Teapa, Tabasco

Desde la fijación de precios de compra injustos a los cultivos del productor, que trae consecuencias severas a su economía, su desarrollo social, cultural y al medio ambiente que los rodea. Todo lo anterior, siendo la relación causa- efecto, de una pequeña problemática con grandes consecuencias dentro de la producción de café.

Café como derecho humano

La producción de café sin duda es una de las agriculturas más importantes de nuestro país, pues va más allá de ser una forma de subsistencia para las comunidades, sino puede llegar a coadyuvar en la protección de los derechos humanos de nuestras comunidades indígenas productoras, para las cuales el café es un medio para su desarrollo económico, social, cultural y ecológico.

Promover la producción de café como un derecho humano para las comunidades no es una idea descabellada, pues se ha visto que tiene un impacto relevante en su entorno.

El derecho humano a la producción de café podría traer grandes beneficios en su desarrollo comunitario, e inclusive generar mejores tratos de compra justos a sus cultivos. Respetando los precios que vayan siempre en su beneficio comunitario, cultural, ecológico y por ende económico, que al final son derechos adquiridos por parte de nuestro país, sin embargo, no existe ningún medio coercitivo que le garantice a las comunidades la justa remuneración a su producción.


Por ello, al respetar a las comunidades productoras de café desde la promoción de los derechos humanos, generaría la protección constitucional y del derecho internacional. Logrando así, que las empresas mexicanas, transnacionales o cualquier particular que pretenda comprar la producción de los caficultores, estarían en obligación de respetar la norma constitucional, y proteger a las comunidades productoras, ya que cada actor que pretenda comprar cultivos de café deberá velar por el beneficio social, económico, cultural y ecológico de las comunidades. Generando la protección al campo productor de café desde el máximo ordenamiento legal de nuestro país a través de los derechos humanos, que podría traer tratos justos que vayan en beneficio del productor con su entorno.

Con este producto final se busca ser un detonante económico para las comunidades

Por ello, Tacaná Café de Altura, a través de una visión empresarial y de protección a los derechos humanos de las comunidades productoras, busca generar conciencia, sensibilizar, educar, y promover la protección al campo productor a través de los derechos humanos. Impulsando que, se generen tratos más justos en beneficio al campo productor de café para lograr así un detonante económico, social, cultural y ecológico en beneficio de las comunidades indígenas productoras, pues la actividad agrícola del café sin duda forma parte de la identidad, forma de vida de este territorio. Este último, constituyendo para los indígenas una parte fundamental en su historia, su identidad y su vida misma; un elemento esencial e inalienable de su comunidad1.

Referencias Bibliográficas

-Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. (02 de marzo de 2018). México, onceavo productor mundial de café. 31 de julio del 2018, de Secretaría de Gobierno Sitio web: https://www.gob.mx/sagarpa/ articulos/mexico-onceavo productor- mundial-de cafe.

-Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. La investigación de la Planeación Agrícola Nacional 2017-2030 Primera edición, 2017.

-Análisis del Mercado de Consumo de Café en México 2016. Informe del estudio realizado por Euromonitor International para AMECAFE. Agosto 2017.

-Moguel, Patricia y Toledo, Víctor M. 1996. El café en México, ecología, cultura indígena y sustentabilidad. Ciencias, núm. 43, julio-septiembre, pp. 40- 51. [En línea].

-Ana Grados. (2018). Café mexicano, café indígena. Las comunidades indígenasproducen un 70 por ciento del café de México en pequeñas explotaciones. 14/ oct/2019, Jefa del departamento editorial de la Academia Mexicana del Café.

-Colaboradora de Essence of Coffee en México. Sitio web: http://www.essenceofcoffee. net/cafe-mexicano-cafe-indigena/

Fuente:

Sosa UC, J. R. (diciembre de 2019). Café: el desafío agroecológico del sureste mexicano. Diálogos del Consejo de Ciencias y Tecnologías del Estado de Tabasco (58), 4-9.