Necesario dejar el consumo de productos ultraprocesados

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El que no encuentra tiempo para ejercitarse tendrá que encontrar tiempo para enfermarse” Anónimo

 AGROTENDENCIAS..

Por Elisabeth Casanova García: afgha@hotmail.com y Dr.Jorge Quiroz Valiente

México, con un penoso 1er. lugar mundial en obesidad infantil y 2do. lugar mundial en obesidad en adultos, enfrenta un difícil panorama ante la pandemia de COVID-19. El consumo desmesurado de productos ultraprocesados, la vida sedentaria, los malos hábitos alimenticios, el consumo de bebidas gaseosas y tristemente, los bajos salarios que obligan a preferir alimentos baratos sobre los saludables, son algunas causas de este caos en la salud de los mexicanos.

 

En estudios epidemiológicos, los diferentes riesgos relativos de algunas enfermedades crónicas se calcularon de acuerdo a comparaciones binarias, con un riesgo generalmente mayor cuando los alimentos se procesaron más, como se muestra en particular para los productos a base de frutas (naturales o endulzadas). Actualmente, la prevalencia de enfermedades crónicas continúa aumentando en todo el mundo y varios expertos e investigadores han enfatizado recientemente que la nutrición desequilibrada y sus factores de riesgo asociados o metabolismos desregulados son la causa principal de muertes y enfermedades crónicas no transmisibles en todo el mundo.

Una medida que se utiliza para medir el impacto de algunas enfermedades o condiciones de vida es el “Año de vida ajustado por discapacidad” (AVAD). Un AVAD puede considerarse como un año perdido de vida «saludable». La suma de estos AVAD en la población, o la carga de la enfermedad, puede considerarse como una medida de la brecha entre el estado de salud actual y una situación de salud ideal en la que toda la población vive hasta una edad avanzada, libre de enfermedades y discapacidades. En 2015, el IMC alto contribuyó a 4.0 millones de muertes, lo que representó 7.1% de las muertes por cualquier causa; también contribuyó a la pérdida de 120 millones de años de vida saludable, que representaron 4.9% de años de vida ajustados por discapacidad de cualquier causa entre los adultos a nivel mundial. Un total del 39% de las muertes y el 37% de los años de vida ajustados por discapacidad que estaban relacionados con un IMC alto ocurrieron en personas con un IMC inferior a 30.

La enfermedad cardiovascular fue la principal causa de muerte y AVAD relacionados con un IMC alto y representó 2.7 millones de muertes y 66.3 millones AVAD.

La investigación muestra que los comportamientos que comprometen la salud son más comunes entre las personas que viven con estrés, depresión y ansiedad. Fumar, beber alcohol, alterar el sueño y la inactividad física tienen el potencial de promover y exacerbar varios trastornos. El entrenamiento físico tiene efectos antidepresivos y ansiolíticos y protege contra las consecuencias nocivas del estrés en la salud física y mental. Por otro lado, los hábitos alimenticios poco saludables, como la alta ingesta de carnes, sal, dulces, comidas rápidas y refrescos, se han relacionado con la obesidad.

Al igual que la dieta, la actividad física también contribuye a la salud de un individuo. En nuestro país el 57.9% de los mexicanos de 18 años y más es inactivo físicamente, debido a la falta de tiempo, cansancio por el trabajo o problemas de salud (INEGI). A mayor nivel de escolaridad se incrementa el porcentaje de población con práctica físico-deportiva, pues el 58% de las personas que hacen ejercicio regularmente, cuenta con educación superior.

En las zonas rurales, donde la mayoría de las personas se dedican al trabajo de campo, los índices de obesidad son menores que en las ciudades. Queda manifestado que la actividad física es una forma de prevenir y remediar la obesidad. Incorporar el ejercicio físico en la vida cotidiana, debe ser parte de la cultura de cada país, sin embargo, en las escuelas se dedica poco tiempo a la “educación Física” y a menudo, se utiliza esta asignatura para ensayar el festival navideño o algún otro menester y no se le da el rigor e importancia que se debería.

La OMS recomienda 1 hora de ejercicio aeróbico, tres veces a la semana, así como pequeñas acciones durante el día: preferir las escaleras al elevador, en la medida de lo posible caminar en vez de usar el auto, etc.