Ganadería

PANORAMA DEL SECTOR AGROPECUARIO DE TABASCO ANTE TLCAN

Jorge Quiroz Valiente1

Lorenzo Granados Zurita1

Manuel Barrón Arredondo1

1INIFAP-Tabasco

Agro Región

El sector agropecuario de un país es indispensable para su desarrollo económico, en México no es el caso ya que el estancamiento en este sector se ha caracterizado por el bajo desempeño que tiene. El TLCAN mostró la asimetría económica de México con Estados Unidos y Canadá, lo que dio como resultado una serie de negociaciones con una clara desventaja.

México ha venido aplicando en las últimas décadas una política de apertura económica, que le ha permitido contar en la actualidad con once Tratados de Libre Comercio (TLCs) con 46 países, 33 Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs), y 9 acuerdos de alcance limitado en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), posicionándose como el país con el mayor número de tratados comerciales del mundo (Secretaria de Economía, 2015).

El análisis de la evolución de la estructura productiva agrícola de México a partir del TLCAN muestra un crecimiento de la producción de los cultivos con vocación exportadora, en detrimento de los cultivos de economía campesina. El crecimiento de los productos básicos de la canasta alimentaria, no es suficiente para cubrir todas las necesidades del mercado interno, lo cual genera una crisis para satisfacer una parte de la demanda nacional (Fiscal et al., 2017).

Si bien la aplicación del TLCAN buscaba generar crecimiento y mejorar la distribución del ingreso para las regiones de producción primaria, el resultado fue todo lo contrario, generando una polarización del sector, acentuando aún más la desigualdad entre los productores pudientes y aquellos que producían para auto consumo, resultando en una situación desfavorable para la población de bajos ingresos.

En el territorio mexicano, en 1994 la superficie agrícola cosechada fue de casi 18.9 millones de hectáreas. En el periodo de 1994 a 2010, con una tasa de crecimiento promedio anual de 0.4 por ciento, la superficie cultivada fue de casi 20.2 millones de hectáreas y en la estructura productiva se mantuvo, en 1994 el 60% del total fue cultivada con maíz, frijol y trigo y en 2010 sólo el 49.4% del total (Lechuga Jardínez et al., 2014). Es decir, ha disminuido la superficie sembrada y aunque hubiera aumentado el rendimiento de los cultivos, la población ha crecido mucho más que la producción de granos. En Tabasco se sembraron 141,580 ha en 1991 de los principales cultivos anuales (maíz, frijol y arroz, principalmente), disminuyó más del 40% ubicándose en cerca de 90,000 ha. En el caso específico del maíz, apenas alcanza para cubrir el 30% de la demanda (SAGARPA, 2015).

Por otro lado, en agricultura Tabasco es el segundo productor nacional de arroz palay de temporal con el 33% de la superficie sembrada y el 31% de la producción total. Primer productor nacional de plátano con el 18% de la superficie sembrada y el 32.1% de la producción nacional. Tercer productor nacional de piña con el 4% de la superficie sembrada nacional y el 5% de la producción total.

Específicamente en los cultivos perennes de Tabasco (Cuadro 1), destaca que la superficie sembrada de plátano y papaya han disminuido; en cuanto a producción es lamentable lo que ha sucedido con el cacao, que es uno de los cultivos emblemáticos del estado y probablemente a la falta de organización de toda la cadena productiva ha caído dramáticamente, pues aunque se atribuye la disminución a la moniliasis o que las plantaciones son viejas, la falta de organización ha impedido resolver esos problemas.

(SIAP, 2017)

Por otra parte, se han impulsado en los últimos años otras plantaciones como es el caso de la Palma de Aceite, ante el déficit productivo de 87% para el consumo nacional de aceite de palma, se esperaría que aumente la superficie sembrada con dicho cultivo, lo cual debe acompañarse de la puesta en marcha de las plantas extractoras necesarias, para mejorar la economía del sector.

En el sector ganadero, la crisis se remonta al cambio de modelo económico a partir de los años ochenta del siglo pasado. Las razonas son la política de favorecer a los grandes productores y por la profundización de la apertura comercial con la firma del TLCAN. Sin lugar a dudas, a pesar de los moderados incrementos en la producción tanto de carne como de leche en la última década, la situación de un gran número de ganaderos es precaria; particularmente en el trópico las cifras van en decremento. El último censo agropecuario permitió registrar la pérdida de 321,973 unidades de producción de ganadería bovina, es decir, 22% de las unidades de producción con respecto al censo de 1991 (INEGI, 2009). En promedio las existencias de ganado por unidad de producción es de 21 cabezas (FIRA, 2009). Es decir, que la mayor parte de los productores ganaderos se ubicarían, de acuerdo con la estratificación de productores agropecuarios realizada por FAO-SAGARPA (FAO, 2013), 81% de los productores agropecuarios del país son pequeños productores con limitada y frágil vinculación al mercado, y que afrontan enormes dificultades para mantener su rentabilidad (Cavallotti Vázquez, 2014).

Es urgente una nueva política agrícola asentada en principios sociales, con una perspectiva de largo plazo, cuyo objetivo central debe ser mejorar el nivel de vida de los productores del sector agropecuario y sus familias, que considere cambios en la política macroeconómica (monetaria, crediticia y fiscal), uno de cuyos ejes obligatorios será la diversificación de la actividad productiva. Dicha política deberá ser introducida gradualmente, amparándose en acuerdos previos al TLCAN, que deberá ser renegociado (Bustillos Durán, 2015).

No se debe olvidar que el producto más caro, es el que el que no existe. Si México no cuenta con alimentos básicos, será imposible hacer buenas negociaciones que beneficien al país.

El gobierno debe promover un desarrollo tecnológico, pero se deben conjuntar los resultados de la investigación social y ambiental con la tecnológica. Se deben destinar fondos especiales para el desarrollo de la investigación dirigida a promover el desarrollo local.

Literatura Citada

Bustillos Durán, S. 2015. Competitividad del sector agropecuario en México: implicaciones y retos México. 2015 24: 5.

Cavallotti Vázquez, B.A. 2014. Ganadería bovina de carne y leche. Problemática y alternativas. El Cotidiano: 95-101.

FIRA. 2009. Principales resultados del VIII censo agrícola, ganadero y forestal 2007. Notas de Análisis. FIRA.

Fiscal, C.B., Restrepo B, L.F. y  Rodríguez E, H. 2017. ESTRUCTURA PRODUCTIVA AGRÍCOLA DEL ESTADO DE SINALOA, MÉXICO, Y EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE (TLCAN). Chilean journal of agricultural & animal sciences 33: 14-23.

Lechuga Jardínez, Y., García Salazar, J.A., Portillo Vázquez, M. y  García Sánchez, R.C. 2014. Efectos del TLCAN sobre el empleo de mano de obra en el sector agrícola de México, 1994-2010. Región y sociedad 26: 5-28.

SAGARPA. 2015. Agenda Técnica Agrícola de Tabasco. In: G. Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (ed.). p 1-117México, D.F.

SIAP. 2017. Avance mensual de la producción pecuaria. In: SAGARPA (ed.) No. 2016. SAGARPA.

 

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