Columnistas

EL LABRADOR

EN EL UMBRAL DEL CAMPO

Por MVZ. Carlos Hernández Reyez

Muchas veces nos extrañamos de lo que vemos, leemos o escuchamos y simplemente aceptamos afirmando, sin que estemos convencidos que  ¡los tiempos cambian!

Cuando me ha tocado platicar entre los productores del campo, es común escuchar que ¡las cosas se hacían mejor antes! que en el pasado habían mayores apoyos, más interés del gobierno, más rendimiento en la producción; se comenta con un dejo de tristeza.

De inmediato viene el enojo – ¡En cambio ahora! – con lujo de detalle te platican todo lo malo que les ocurre.

Sin embargo, ese imaginario pasado, es el deseo de sentir que por lo menos alguna vez estuvieron bien, pero el presente y el futuro, aún con cierta esperanza, no ven como mejorar las cosas.

Los datos duros, que muestran su situación, son un Producto Interno Bruto  per cápita, que por décadas ha presentado una tendencia a la baja en la caída de su poder adquisitivo, en el hecho de que aún cuando sus rendimientos de cosecha se elevan no son suficientes para compensar la caída de los precios reales.

Sin embargo, desde la década de los noventa del siglo XX; empezaron a cambiar los vientos para los que trabajan, estudian, investigan, transforman y comercializan con seres vivos, como son las plantas y los animales; una vez que estos están transformados en alimentos y otros productos derivados. El conocimiento vuelve, la sociedad es impulsada a transformar sus ideas, sus técnicas, sus costumbres, sus valores y se empieza a transitar hacia una civilización nueva, moderna e integral.

Este camino hacia algo diferente, es lo que abre al campo de México nuevos horizontes que permiten anticipar que juntos, gobierno, productores y afines, podemos cincelar el rostro de un campo diferente.

Es un llamado respetuoso a todos quienes participamos en la producción, transformación y distribución de alimentos, así como a estudiantes, investigadores, empresarios e inversionistas; a que regresemos nuestros ojos hacia un sector agroalimentario moderno y atento a los cambios y tendencias que se están presentando.

La nueva civilización está enfocada a la biología, manejo y uso de los seres vivos, es ahí donde debemos poner atención y aplicar el conocimiento y avances tecnológicos; adaptarnos a las necesidades y exigencias de nuestra moderna civilización.

No podemos olvidar que la civilización acumula conocimiento, se transforma a sí misma. transita de lo que siempre se consideró normal, a lo innovador, novedoso y a lo nuevo; cierto es, que este transitar siempre tendrá opositores porque conlleva en su escénica, el cambio de los valores sociales.

Hoy debemos estar atentos a los cambios en la estructura de la población y su alimentación, el primer indicio que encontramos es un cambio en la estructura de la población por edades, ante el umbral de una civilización nueva, la pregunta ya no es si voy a llegar a los 70, 80 o 90 años de edad, la pregunta es en que condiciones físicas, mentales y sociales voy a llegar a esa edad.

Así, desde mediados de la década de los noventa, empezó una demanda efectiva por productos agrícolas y pecuarios que ayuden al mejor funcionamiento del cuerpo. La mayoría de los productos agrícolas, contienen alguna sustancia que hace que su consumo sea recomendable para prevenir o bajar la probabilidad de ocurrencia de problemas o enfermedades que continuamente nos aquejan.

Hoy la mayoría de la industria alimentaria más grande del mundo, buscan promocionar que su experiencia científica y nutricional, se enfoca a los beneficios en salud que tienen los alimentos e innovan en productos y campañas publicitarias, que expliquen a la gente como vencer las enfermedades y dolencias con el consumo de alimentos; la gran idea de la industria de los alimentos es promocionar los efectos saludables de estos.

La idea de que los alimentos son también parte de la medicina preventiva, se acepta cada día más por la población de muchos países; en la nueva civilización, los alimentos, la salud y la medicina preventiva tendrán una simbiosis que deben mejorar la calidad de vida de todas las generaciones. En este mismo sentido, de alimento y salud, aunque por el momento se vean ideas contrapunteadas; se trabaja en “el regreso a lo natural” que consiste en producir alimentos sin usar productos químicos y protegiendo el medio ambiente. Estas ideas juegan muy de acuerdo a las necesidades de la población con relación a su salud. No podemos tener la esperanza de llegar a edades avanzadas en “buenas condiciones” y seguir consumiendo alimentos sin control en el uso de plaguicidas y químicos nocivos a nuestro organismo; ni tampoco podemos aceptar vivir en un medio ambiente deteriorado porque todo esto atenta contra nuestra salud.

El regreso a lo natural consiste, en producir de una manera orgánica, ecológica y biológica los alimentos, es un sistema de producción que tiene como resultado un alimento libre de sustancias nocivas para la salud humana; estos alimentos tienen una gran aceptación en la civilización con mayor poder adquisitivo, dado que son productos saludables para los seres humanos y para el medio ambiente.

En el umbral del campo se ven otros indicios de necesidades diferentes, como son los alimentos direccionados, es decir, la civilización marcha hacia consumos individualizados por necesidad, gustos, características y circunstancias de cada quien, eso será lo común, lo cotidiano. Si a esto le agregamos el nuevo papel que actualmente juega la mujer en la sociedad, la igualdad de género en su espacio de una apremiante urgencia económica para satisfacer sus necesidades personales y familiares, el “umbral del campo” se ve muy promisorio, si la familia tiende a ser más pequeña, una o dos personas por hogar y la mujer se esta incorporando de forma masiva a la actividad productiva, entonces, la forma de consumir los alimentos va a cambiar.

Las costumbres cotidianas, como cuando la mujer dedicaba tiempo a cocinar, cuando se daba de comer el mismo platillo a toda la familia y cuando se desperdiciaba un 20 o 30 por ciento de la comida, esta es la civilización que día a día estamos dejando. La civilización nueva tiene otras costumbres, porque tiene otras prioridades.

Al parecer las necesidades nuevas en el consumo de alimentos serán “el consumo de alimentos en casa” – se basará en aquellos preparados donde el tiempo de cocinar sea mínimo y las proporciones sean individuales – de tal manera que cada miembro de la familia pueda consumir solo lo que requiere como alimento y como medicina preventiva.

Quizá nos pueda parecer una ruptura abrupta con el pasado, pero lo debemos de ver como la consecuencia lógica de los eventos que han precedido las actuales realidades que hoy vivimos, no olvidemos que en el mundo del caos, lo improbable esta siempre esperando para aparecer.

Hasta la próxima.

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