El trabajo de investigación del estudiante de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), Carlos Martinez Nicolás, es un cambio del paradigma del cultivo de piña en Veracruz.
Para asegurar que la producción de piña sea exitosa, se deben cumplir con condiciones específicas de clima, suelo y riego; así como con información precisa para la toma de decisiones que garanticen los resultados deseados.
En el sureste del estado de Veracruz se ha impulsado el cambio del paradigma de la detección de la floración para la planificación de la cosecha y la gestión agrícola de los cultivos de piña, a través del uso de drones de alta resolución y modelos de inteligencia artificial entrenados para transformar imágenes en datos.

Ese resultado es gracias al trabajo de investigación del candidato a maestro del posgrado en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua (IAUIA) de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), Carlos Martinez Nicolás, titulado: “Detección automatizada de floración en piña (Ananas comosus) mediante la combinación de aprendizaje profundo y tecnología de drones”.
Esa medida resultaba en aplicaciones ineficientes de agua, fertilizantes o algún otro insumo requerido, en especial los que son para la inducción floral.
“De esas observaciones dependen decisiones que pueden definir el éxito o el fracaso de una cosecha. El momento clave, en nuestra propuesta, fue atestiguar la reacción de las y los productores al ver el mapa completo de su parcela. Pasar de una estimación al reporte exacto, eso les dio una seguridad operativa que antes no tenían, permitiéndoles competir mejor en el mercado y asegurar su sustento”, explicó.

La investigación fue desarrollada en las parcelas de DIMASUR, donde Chapingo evalúo tecnología propia bajo condiciones reales de campo, a fin de contribuir en la creación de información precisa que permite reducir costos, optimizar insumos y asegurar cosechas más uniformes y rentables.
En los campos de piña, la floración marca uno de los momentos más críticos del ciclo productivo. De su detección oportuna depende la correcta aplicación de los inductores florales que permitirán una maduración homogénea. “Contar flores es ciencia aplicada que resuelve una necesidad económica. Para la y el productor, la tecnología se traduce en menor riesgo, mayor eficiencia y mejor rentabilidad”, resaltó Carlos Martínez Nicolás.
Bajo la supervisión del Dr. Gilberto de Jesús López Canteñs, profesor-investigador del posgrado IAUIA, el estudiante utilizó un dron con una lente de alta resolución capaz de obtener un detalle de hasta 0.38 centímetros por píxel. Esto permitió capturar imágenes tan nítidas que el sistema pudo identificar flores individuales, incluso cuando estaban parcialmente ocultas por las hojas o bajo diferentes condiciones de luz solar”.
También, construyó una base de datos con más de seis mil imágenes y 500 mil etiquetas de floración clasificadas en diversas condiciones lumínicas y climáticas, con el fin de evaluar la robustez de los algoritmos. De esta forma, cada flor fue identificada y etiquetada “enseñando” al sistema a reconocer patrones reales del cultivo.

Con el uso de modelos computacionales “ligeros” se demuestra que se pueden implementar herramientas eficientes sin necesidad de infraestructura costosa, lo que abre la puerta a su adopción en regiones productoras donde los márgenes económicos son ajustados.
FUENTE: https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/el-corazon-pinero-de-mexico-se-moderniza?idiom=es
